miércoles, 21 de junio de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (18)

Correspondencia entre dos mujeres.




Salt, Jueves 21 de junio de 2017




EL BALCÓN DE LAS INDECENCIAS


Amiga mía, su carta me trasladó en un momento a su reparto y me vi asomada a su ventana mirando su playa, sus flores, sus gentes paseando y nosotras platicando sin parar. Imaginaba cómo nos explicábamos cosas, cómo discutíamos los temas sobre los que me escribía,… ¡qué a gustito estaba!. Fue bien lindo ese rato, y una vez de vuelta de mi viaje imaginario, empiezo a hablarle  igualmente, a través de nuestras carticas.

El tema medioambiental que me cuenta coincido con usted en que es un desastre que vamos tejiendo poco a poco (bueno, a veces bien rápido que va). Y lo que es peor, aún sabiendo que estamos tejiendo un traje que acabará asfixiándonos seguimos enzarzados en ese telar.

He estado mirando la tele un ratito. A veces hago el ejercicio de pensar que para mucha gente es  el balcón por dónde asomarse al mundo. La vida ajetreada que llevamos hace, en muchos casos, que sea el único observatorio por dónde mirar qué pasa fuera de nuestras cuatro paredes. Ha sido sólo un rato, pero créame que de lo más productivo. Suficiente para poner las coronarias en ebullición. Le relato mi resumen de televidente, para que se dé una idea de qué cosa es a veces la información por acá. Coincido con los minutos publicitarios. Primero sale una chica guapísima anunciando un champú, que le dejó una melena tan frondosa y brillante que cuando la ondea al viento su jefe cae rendido. No sabemos si le acaba subiendo el sueldo, pero en cualquier caso, el mérito de esa mujer radica en ese pelazo, que  hace juego con unos dientes blanquísimos de sonrisa perfecta y un cutis fino e inmaculado cual culito de bebé. 





En definitiva, en lo seductora que resulta la chica. No sé yo si es el mejor ejemplo para reivindicarse como mujer-igual. Y de paso pregunto, si una tiene un pelo normalito en vez de la cabellera de la anunciante, ¿también levantaríamos pasiones laborales a nuestro paso? Y puestos a preguntar, ¿si todas las mujeres usaran ese champú conseguirían cobrar lo mismo que los hombres por el mismo trabajo? Sería lo mínimo para tanto brillo y suavidad capilar ¿no le parece? Acto seguido sale un papá anunciando un coche. El auto en cuestión tiene no sé cuantísimas prestaciones y complementos, por lo visto, tantos como miles de euros vale. Incluye wifi, punto definitivo para que el hijo consiga que sus amigos vayan con él. Total, para ir sentados los chicos en el asiento trasero cada uno con su trasto electrónico conectado a internet y sin dirigirse la palabra entre ellos. Cosa por otro lado que marca tendencia entre las relaciones actuales, eso de escribirte por el teléfono con quien tienes al lado. Y claro, como andan ocupados en mirar la pantalla no pueden mirar a los ojos del otro, ni ver cómo brillan o cómo se emocionan. ¡Qué pena! Y me asaltan dos ideas fugaces: 

- Tener un buen coche hace tener más amigos. De nuevo es el dinero el que marca el éxito de las relaciones humanas, ya desde pequeñitos.

- Promocionar los vehículos, a cual más potente, hasta el infinito. Hay muchísimos anuncios de autos, todos quieren vender, y nosotros debemos comprar. El consumo de combustible para todos ellos no se plantea. 

Pienso en los famosos biocarburantes, el biodiésel, ese gran invento como solución al petróleo tradicional y que debía liberarnos de buena parte de la contaminación. Ése que se fabrica a través de grasas vegetales, pero como se necesita tantísimo, hay que cultivar inmensas extensiones de soja, colza, girasol, palma, cebada, maíz,… La producción masiva de estos cereales están provocando un triste impacto medioambiental y están teniendo unas consecuencias sociales indeseables. Comporta un gran aumento de la deforestación en los bosques, el desplazamiento de los campesinos buscando dónde cultivar, la destrucción de ecosistemas, el desplazamiento de cultivos alimentarios y forrajes… Se destinan tierras, agua y otros recursos en la producción de biocombustibles en detrimento de productos alimentarios básicos. Porque la gran producción de estos cereales suele pasar explotando las tierras en donde sus gentes ya pasaban hambre. Han visto cómo sus terrenos baldíos se volvieron fértiles, pero ellos siguen sin poder comer, porque ese grano irá a parar a los motores. Los motores que mueven la industria y los autos de ese otro mundo donde sí comemos. 





Mientras sigo en mis cavilaciones, aparece una mamá cocinando una pechuga de pollo a la plancha para su hijo. Todo normal hasta que el chaval pone mala cara, proclama que no cenará semejante cosa, y el narrador relata que si esta mamá no quiere pasar a la memoria de su pequeño como alguien que le amargó la infancia, lo que debe hacer es comprarle unos frankfurts de pollo mucho más lindos y sabrosos. La publicidad no le explica a esa madre que gracias a sustituir los alimentos naturales por prefabricados hemos conseguido poner la obesidad infantil en un lugar destacado en nuestros problemas de salud actuales. 

No me dan tregua a digerirlo (no el pollo, sino el mensaje) cuando ya tengo ante mí el siguiente anuncio. Me aconsejan que para disfrutar al máximo mis próximas vacaciones, lo ideal es embarcarme en un crucero por el Mediterráneo. Son esos viajes en los que te pasas 10 días en un barco grandísimo, de 10 pisos o más, en el que hay de todo. Puedes ir al gimnasio, a la piscina, al casino, a las tiendas, bares, restaurantes,… ¡ah! y no olvidar una muda elegante para la cena con el capitán, que una noche suelta el timón y cena con los pasajeros (quiero pensar que alguien lo suple, porque aunque el mar es muy grande y no hay mucho tráfico, siempre va bien llevar el rumbo previsto y con tanto guateque, no amanecer en Sebastopol). En el viaje tendrás todo esto y mucho más, si no eres de esos agoreros que se marean con el vaivén del mar, y antes de tomar la velocidad de crucero saliendo del puerto ya has devuelto hasta tu primera papilla, dando de comer a cuanta merluza, besugos y/o similares pase por debajo. La parte positiva de tener que encerrarte en tales condiciones en el camarote, con cara de acelga y ojos de carnero degollado, es que te ahorras quedar como un chicharrón en la piscina, con la cara y la espalda como una gamba y viendo como el aftersun no da a basto con tanto estropicio solar de alta mar. Y navega que navega, se va parando en las ciudades más emblemáticas. El guión es fácil: bajas, visitas tranquilamente la ciudad en 12 horas y vuelves a embarcar. Eso sí, imagino que son 12 horas muy organizadas, en las que debes dar cabida a paseos, monumentos, fuentes (de museos ni hablamos), compras, fotografías, traslados, comida, y a poder ser, alguna visita al baño. Y así, en un solo viaje “podremos conocer” Barcelona, Marsella, Roma, Túnez, Palermo, Dubrovnic, Atenas y dejar algún día para relajarse en las islas griegas. 




Yo no digo que no sea un buen plan, pero a mí me daría miedo mirar por la borda. Me daría la sensación que en algún momento toparíamos con una barca a la deriva llena de gente que pide refugio. O lo que es peor, me encontraría con los ojos de quienes ya no están en la barca porque se han ido quedando bajo las aguas, poco a poco, cada día. Y que seguirán cayendo en el intento mientras los ricos sólo abramos los puertos para comerciar y hacer cruceros. Mejor no pensar tampoco en los millones de toneladas de basura que contaminan nuestros mares y océanos, formando a veces verdaderas islas y vertederos flotantes, tan extensos como dos Españas. Basura y plásticos provenientes de residuos industriales abocados a ríos y mares, pero también de la navegación. Buena parte de ese basurero será alimento de peces. Unos ya se morirán directamente, y los otros nos devolverán gentil y calladamente nuestra basura al comérnoslos. La naturaleza, siempre que puede, no deja de ser justa.

Sigo un ratito asomada a ese balcón al exterior que es la tele. Tengo suerte. El sofocón que me está entrando con tanta mentira sibilina y tanta indecencia publicitaria se ve interrumpido por el noticiario. Le cuento un resumen. Las informaciones no son muy halagüeñas. Veo cómo líderes políticos y financieros del país están en la cárcel  o investigados por delitos, curiosamente siempre económicos. Empiezan con lo nacional-autonómico, y lo más destacado son los acusados (algunos en prisión y otros en juicio) por fraude fiscal, malversación de fondos públicos y similares. Son personas durante mucho tiempo en la cúpula del poder político, financiero y cultural; abanderados del amor patrio, doctores en dar lecciones de moral y ética al pueblo llano. Y ya ve usted, ese pueblo llano que una vez creyó en ellos, ahora mira estupefacto la “cara B” del discurso que altaneramente pronunciaban. 

Acto seguido pasan a las noticias del resto del estado. ¡No se imagina las más destacadas!. La acusación (también con algunos en prisión y otros en juicio) por fraude fiscal, desvío y malversación de fondos públicos con fines privados. Historia repetida. También pertenecen a las cúpulas de poder (de hecho, algunos siguen con cargos de gobierno), y como los anteriores, son predicadores de las máximas patrióticas. Creyentes y practicantes. En mi pueblo les dirían A Dios rogando y con el mazo dando. Esta vez se ameniza más la fiesta, pues se añaden a ella algunos fiscales anticorrupción. Sí, lo ha entendido bien. Alguien que debe velar porque no haya delitos fiscales, resulta que también es un evasor fiscal. Sería como poner al zorro a cuidar el galllinero. No me negará que lo nuestro ya es pura chulería, ¿verdad amiga mía?. Bueno, eso y que tenemos la suerte de tener altos cargos en todas las esferas con abuelos que les dejaron grandes herencias en el extranjero. ¡Para que luego digan que los de antes no  viajaban! Como ve, el hilo conductor siempre es el mismo: dinero público (de todos, sí, también de los pobres), que va a parar a bolsillos de unos pocos (que casualmente siempre son ricos), y por lo tanto en detrimento de mejorar los beneficios colectivos. 

Sigue el noticiario dando paso a unas declaraciones del presidente del gobierno, quien asegura que el país va viento en popa, la crisis acabándose, la economía alegre, y todos juntos como hermanos aupándolo. Y a mí no me acaba de cuadrar este precioso escenario, por ejemplo, con el aumento en la precariedad laboral, el aumento del número de familias y trabajadores pobres, la persecución judicial que está sufriendo el pueblo catalán por querer votar sobre su futuro,… no sé, pero a mí me da que este señor está hablando de otro país. Quizás con tanto ajetreo de viaje arriba y abajo llega un momento que uno no sabe de dónde viene, dónde está y de quienes habla, ¿no?. 





A continuación dan un repaso a lo internacional. El primero en aparecer, amiga habanera, es su vecino de arriba, Mr. Trump. Bueno, él vive arriba de ustedes, pero nosotros, a nuestros indecentes los tenemos viviendo en el mismo rellano, y algunos casi de compañeros de piso, osea que no se preocupe por eso. ¡Qué decir de ese fenómeno! Ya sabe que no me gusta hablar de él, pero hoy salió en mi balcón televisivo y se lo cuento. Relatan su gira acompañado de su esposa-florero (cualquier día me la encuentro anunciando el champú de la melena mágica), al mejor estilo del far-west. Los modales de sheriff se ve que ya los traía él de serie, y se pasa el viaje exigiendo mano dura, regañando gobiernos por tenerla blanda con los pobres, negando el cambio climático y vendiendo armas, más o menos a partes iguales. Tema que toca, lo borda. Ya se sabe, hay que aprovechar los viajes al precio que van los pasajes, ¿verdad?. 

Tengo suerte, y los deportes junto con la información del tiempo irrumpen rápido en el balcón para calmar mi sofocón creciente. Y es que hasta ahora no paraba de ver por él indecencias. Unas por ser falsedades que intentan engañar de forma indecente. Las otras por ser verdades indecentes de por sí.

Apago la tele. Cierro este balcón al mundo y me voy a la calle. Y le aseguro que es mucho más gratificante. Me encuentro con quien me explica emocionado cómo fue la marcha de la dignidad del otro día, donde miles de personas se manifestaban pidiendo Pan, trabajo, techo e igualdad. ¿ve como nuestro presidente en sus declaraciones, o andaba soñando o se confundía de país maravilloso? Me encuentro también con quienes aún leen poesía y se emocionan con la ternura. Con vecinos que se agrupan para luchar, recordar o divertirse juntos. Con gentes que se asocian y hacen pedagogía para cultivar y consumir de manera sostenible y responsable. Con jóvenes que transforman edificios muertos en casas vivas, dándoles un uso colectivo. Donde puedo ver, escuchar y leer a otros comunicadores. Esos que cuentan cosas necesarias y dan voz a gentes y verdades seguramente inconvenientes y por eso no les dejan asomarse al balconcito. Veo tantísimas cosas que pasan, que vale la pena que pasen...y que nunca pasan por ese balcón de las indecencias.

Definitivamente, apagar la tele ha sido una opción mucho mejor, muchísimo más gratificante para el ánimo.

Le mando un abrazo enorme, con el balcón cerrado y la puerta abierta. Y a pesar de muchos, con el ánimo impregnado de esperanza.


Vicentita



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11
Carta 12ª: Carta nº 12
Carta 13ª: Carta nº 13
Carta 14ª: Carta nº 14
Carta 15ª: Carta nº 15
Carta 16ª: Carta nº 16



viernes, 16 de junio de 2017

PACO, MI HERMANO


Paco, mi hermano, hoy me he levantado con la noticia de que te has ido, sin avisar, ¡canalla!. Sólo conocer la noticia he dejado en caída libre por mi cara a dos lágrimas bien amargas, además de soportar un dolor profundo, porque algo nos unía. 

Aunque debo reconocerte que tan pronto he empezado a recordar los buenos momentos que hemos pasado juntos, mis labios han arqueado una sonrisa cariñosa, dulce y salada por las lágrimas, ¡qué buenos momentos me has hecho vivir!




Te decía que te has ido sin avisar y me has dejado con el documental que estábamos haciendo a medias. Me imagino que no tenías mucho interés, no pasa nada. También, nos hemos quedado sin acabar tu rico diccionario, al que seguro, de una forma u otra daremos salida.

Aún recuerdo el día que nuestro amigo en común, Jordi, el Tigre de Petare, nos mostró en una asamblea de Defensem Cuba tu trabajo en defensa de Los Cinco Héroes cubanos. Lola y yo a verlo no tardamos ni un segundo en decidir de invitarte a venir a Blanes. Y recuerdo como si fuera ayer, nuestra primera conversación, tus primeras palabras con nosotros: “¡Aznar es un hijo de puta!”, yo pensé, ¡este chico promete!, por qué tu eres así, verdad y espontaneidad, azote, amor y revolución.

Has vivido aquí la vida que has querido vivir. Con nuestra Coronela que ha velado todos tus sueños, sabiendo tú lo que era el blanco y el negro, sin escalas de grises, ni medias tintas. Justo lo que nadie en este mundo se atreve, por eso está de moda el gris.




Te veo caminando, sabes donde vas. Ya me imagino la escena: “Tú llegando a las puertas de la gloria y diciendo, ¡Patria o muerte! y el celador, con cara de incredulidad contestando, ¿Venceremos?. Entrarás en el salón de los grandes y preguntarás por Fidel. Lo encontrarás reunido en una pequeña y modesta sala con Chávez, Celia Sánchez y el Ché. Allí los cuatro, alrededor de una buena mesa con buenos manjares, como un pa amb tomaca y un pisto al estilo de tu hermana Rosa. Se te abrirán los ojos y dirás, ¡chè que bó! Y sin dudarlo un momento te sentarás con ellos. A Fidel le dirás, ¡Collons!, que nos costó liberar a Los Cinco. Fidel te rodeará con su brazo y te dirá, ¡no lo sabes tú bien!. Te volverás hacia Chávez y le comentarás, moviendo la mano de arriba abajo, ¡uf!, la cosa en Venezuela está jodida!, pero Maduro resiste. Chávez te dará la razón, pero te comentará, Maduro tiene todo un pueblo detrás de él. Y el Ché añadirá, ¡Y toda una Latinoamérica! Y finalmente, te dirigirás a Celia, con una sonrisa pícara en tu cara y como no podía ser de otra forma le dirás, ¡Qué buena que estás! Celia soltará una carcajada y todos reiréis, los cinco, disfrutando de una buena comida.” 

Te dejo allí con ellos, estás en el sitio que te corresponde. Espero, si tengo la suerte de llegar a ese salón, poder reunirme contigo algún día. Hasta entonces estarás siempre en mi corazón y en mis pensamientos. Tu capacidad es enorme, tu amor más. ¡Te quiero Paco! ¡Hasta la victoria siempre!


Julio Suárez
La Guerrilla Comunicacional







martes, 13 de junio de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (17)

Correspondencia entre dos mujeres.




La Habana, lunes 12 de junio de 2017




SEAMOS UN TILÍN MENOS EGOÍSTAS



Mi querida Vicentita,

Me encantó la historia de tu pueblo y, de hecho, a través de ella lo pude visualizar. Muy interesante me resultó todo lo relacionado con la inmigración llegada de otras partes de España y muy especialmente que hoy el 50% de la población sean extranjeros. Me admira la integración que se ha producido a nivel de pueblo, a pesar de las diferencias en la igualdad de derechos en los accesos a temas de derechos elementales como la educación, la salud y otros servicios sociales. Eso dice mucho del corazón y la espiritualidad de sus originarios. Ponte a pensar cuanta xenofobia existe en muchos otros lugares, en los que se desprecia al ser humano que llega por razones económicas o de otra índole, y se les trata como seres inferiores, como si todos no compartiéramos las mismas necesidades de acogimiento en sus circunstancias.

Inspirada por tu relato me hubiera gustado hablarte de mi barrio, muy cercano a la Facultad Preparatoria en Ciencias Médicas para extranjeros, una de las tantas que existen a todo lo largo y ancho del país, donde se forman médicos y técnicos de la salud de más de 60 países. Esto, además de la multiplicidad de razas que dieron vida al cubano, ha venido enriqueciendo el mapa humano y cultural con costumbres, dialectos y formas de vida diferentes, pero respetadas sin reparo alguno. Te comento brevemente que vivo en un reparto obrero, recién inaugurado en los primeros años de Revolución. Es una comunidad de edificios multifamiliares de buen diseño arquitectónico y urbanístico, sin lujos, pero todo muy bien colocado. Está en una lengüeta de tierra entre el fondo de la Bahía de La Habana y el Mar Caribe. Aquí encuentras unos framboyanes*(1) inmensos, bellos, que tiñen sus copas de florecillas anaranjadas en primavera y verano. En otras estaciones, otras especies las cubren de flores rosadas o amarillas y todo ello envuelto en un riquísimo ambiente marino ya que el mar bate en la costa norte. Esta costa cuenta con unas pocetas de aguas claras que cuando entras cuentas con el privilegio de tener una vista privilegiada de la Ciudad de La Habana. ¿Te imaginas disfrutar de un buen chapuzón teniendo a esa digna y bella dama ante tus ojos?





Pa qué contarte, como decimos en buen cubano, pero sobre mi reparto Camilo Cienfuegos te escribo en otro momento porque disfrutando del paisaje que me regala un florecido framboyán, que miro y no me canso de mirar, desde el balcón de mi casa, oigo por la tele que hoy es el Día Mundial del Medio ambiente y me digo cuanto podemos perder todos si no se detiene la espiral de agresión a la madre tierra.

La tierra, el medio ambiente, el clima está tan agredido y menospreciado por los países altamente industrializados como los pobres y los emigrantes. Ellos invierten en la protección de su territorio, mientras se disputan las cuotas que deben ofrecer como deuda histórica a los países que han saqueado de sus recursos naturales y que hoy son víctimas de los efectos de esos saqueos. La sequía que avanza en África, con ella la hambruna, las enfermedades y otras calamidades humanas, no fueron causadas por esos pueblos, sino por sus colonizadores. Los peligros sobre los pueblos isleños, entre otras consecuencias del desequilibrio medio ambiental, aumentan con el recalentamiento que sufre la tierra por las emisiones de dióxido de carbono acumulado por las emisiones de las grandes industrias. Esto eleva los riesgos de la elevación del mar y con ello la disminución territorial o la desaparición de las pequeñas islas, entre otros nocivos efectos. Ese fenómeno encierra dolorosos dramas humanos que se agregaran en breve a los ya existentes en territorios continentales como el hambre, fusil sin explosivos que hace diana casi siempre en los más desprotegidos e inocentes y en especial la infancia.





El Acuerdo Climático de París firmado por más de un centenar de países con el objetivo de mitigar los efectos del cambio climático fue un logro excepcional, importantísimo en una negociación multilateral que duró más de dos décadas. Abrió una luz de esperanza. De él acaba de salir el gobierno de los Estados Unidos, como si no formara parte de este edificio multifamiliar que es esta tierra en que habitamos. Ante la anunciada decisión de la mayor potencia económica, política y militar, otras importantes economías como China, India y Japón, entre otros países, decidieron aumentar su cuota de participación. Subyacen en el fondo de este fenómeno nocivo de impacto global la existencia de un orden económico desigual, la prevalencia de los intereses económicos financieros y militares de las grandes potencias y las consecuencias de la depredación de las riquezas de los países actualmente subdesarrollados o en vías de desarrollo. Hoy se le quiere cobrar a estos últimos las mismas cuotas de responsabilidad histórica que a los que impusieron el saqueo de las escasas o muchas riquezas extraídas sin medida de los países del sur.

Cuba es un archipiélago, formado por más de 4,000 cayos e islotes, no ha dejado de participar activamente en las negociaciones desarrolladas en los organismos multilaterales y es firmante del Acuerdo de París. Además trabaja por los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, cuenta con una cobertura legal para la protección del medio ambiente y destina recursos financieros para enfrentar el cambio climático. Varios grupos multidisciplinarios han diseñado la Tarea Vida, que no es más que el programa estatal para el enfrentamiento al cambio climático. Hasta el momento el balance del impacto es serio. Por ejemplo, el potencial de agua se reducirá el 37% para el 2100, 27 centímetros puede elevarse el nivel del mar para el 2050, ha aumentado la temperatura en 0.9 grados centígrados desde la mitad del siglo pasado y se han identificado un 82% de indicios de erosión en 499 playas.

Todo ello preocupa y se trabaja duro, no obstante contar con parques y macizos montañosos que constituyen reserva de la biosfera, riquísimas playas, fondos marinos, y una cayería*(2) que exhibe bellas costas, flora y fauna, pero también la isla es abatida por períodos cíclicos de sequías que dañan la agricultura y la vida de la población en varios localidades del país. Hoy se han trasladado poblados próximos al mar a lugares más alejados de éste por las frecuentes entradas del mar y la virulencia de las temporadas ciclónicas. Cuba no escapa al daño global. 

Por su parte el planeta cuenta con 1200 millones de personas sin acceso al agua y 1800 sin alimento. Sólo estos datos aconsejarían reducir los gastos militares en función de mejorar la vida de esos millones de personas.





Todo no está perdido. Hay mucho por defender y el compromiso de luchar no puede cejar porque “un mundo mejor sí es posible”.

Mahatma Gandhi dijo “que hay suficiente en el mundo para las necesidades del ser humano, pero no para la avaricia” y los indios Cree (o Cri) sentenciaron “que cuando el último árbol sea cortado, el último río envenenado y el último pez pescado…solo entonces descubriremos que el dinero no se come”.

Silvio Rodríguez, el trovador–poeta cubano quien convoca perennemente al amor la amistad, la solidaridad  y la lucha decía en su canción “Cita con ángeles”,  “Seamos un tilín menos egoístas”.

Un abrazo fuerte Vicentita,


La Habanera


1.-Framboyán (o Flamboyán), árbol de gran tamaño cuyo nombre científico es Delonix regia
2.-f. Cuba y R. Dom. Conjunto de cayos




(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11
Carta 12ª: Carta nº 12
Carta 13ª: Carta nº 13
Carta 14ª: Carta nº 14
Carta 15ª: Carta nº 15

jueves, 25 de mayo de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (16)

Correspondencia entre dos mujeres.




Salt, Jueves 25 de mayo de 2017




UN PASEO POR EL MUNDO




Mi querida Habanera, sobre su carta anterior sólo puedo decirle: ¡¡“touchée”!!

Dio de lleno en la línea de flotación de esta sociedad que navega, a mi parecer, cada vez más a la deriva humanística. Tiene toda la razón en su planteamiento, en causas y efectos de esta sinrazón que vivimos. Una sociedad en la que nos han hecho creer como la mejor, la única posible, la libre, la del bienestar, la del progreso. Y sí, es cierto que hemos progresado en muchos campos, pero no siempre se volcó ese beneficio de manera óptima y justa sobre todos. Esos cantos de sirena capitalista de los que me habla, acá más que cantos de sirena ya son “la canción del verano”. Esa canción repetida, machacona, horrorosa, pero que sin saber cómo acabas aprendiendo letra y música; y cantándola sin darte ni cuenta. Queda ahí bien fijadita en la memoria y nosotros empapados de su son.

Su carta me iba haciendo pensar en el pueblo donde vivo, ahora mi pueblo. Hoy me gustaría hablarle de él. Vivo en un pueblo especial, muy sencillo, sin grandes monumentos, ni palacios. Un pueblo ancestral y fundamentalmente obrero, que históricamente sabe de la resistencia y la fuerza del tejido asociativo entre las personas. Está pegadito a la capital; una ciudad hermosa, de elegante piedra gris, monumental, museo de grandes culturas; de gentes tradicionalmente educadas, modosas, de talante burgués aunque esperando no parecerlo. Mi pueblo sería para ellos el extrarradio, pero para nosotros, el sentido de identidad local está bien arraigado. 
  
Este pueblo se dedicó siempre a la agricultura, pero los años 30 trajeron las industrias textiles. El curso del río iba quedando salpicado de nuevas fábricas, y aquí, aún siendo un pueblo chiquito, se instalaron un par de ellas. La demanda de mano de obra hizo que en poco tiempo, las gentes del campo de los alrededores viniesen a trabajar al pueblo. A la llamada acudieron también muchas personas del resto del estado español, que inmersos en una vida de penuria y desesperanza (nos situamos en una posguerra) optaron por empezar de nuevo, aunque fuese lejos de sus casas.




Encontraron una tierra donde se hablaba otro idioma, se comían otras cosas, se bailaban otros bailes, se vestían de otra manera,… donde ellos eran los raros. Normalmente ocupaban los puestos de trabajo más rudos, las viviendas más humildes, pero todo parecía mejor que el lugar que dejaban. Sus hijos iban a la escuela, había comida en casa, ropa para la familia,… en fin, eso que ahora llamamos cubrir las necesidades básicas. Hicieron de ésta su tierra aún echando de menos parte de su pasado pues bien sabe usted que la memoria no es inmune a los sentimientos. Pero era una oportunidad para volver a tener esperanza. Los nuevos balcones estaban a reventar de flores, tantas como añoraban del patio natal de sus propietarios. Poco a poco empezó el mestizaje. Congeniaron el potaje y el pescaíto con la botifarra y los canalones. El arroz se coló en las mesas como postre cocinado en leche y canela. Los jóvenes se enamoraban sin pedirse certificado de procedencia. Se mezclaban palabras y giros literales que, con el tiempo y aunque fuera de los diccionarios, ya sonaron como normales.




Y como la historia es cíclica y las penurias constantes, se repiten situaciones. Durante la última década a mi pueblo han ido llegando gentes, triplicando su censo con personas de procedencia extranjera, que supone cerca del 50%. Como en épocas anteriores, llegaron los pobres a llenar los puestos de trabajo necesarios para que la maquinaria de crecimiento económico siguiese funcionando, creando más riqueza para los ricos. Hoy convivimos ciudadanos de más de 70 nacionalidades y hablando más de 30 lenguas.  Es la población con uno de los porcentajes más altos de niños de 0 a 15 años, muy superior a la media del resto del país. Estos niños son parte de los que sustentarán el mundo. Pero necesitan escuelas, también los adultos que llegaron analfabetos, con estudios precarios o sencillamente para aprender nuestra lengua y defenderse en su día a día. Y ya que salió el tema ahora le explico, así por encima, nuestro sistema de escuelas.

Hay tres clases de ellas: las privadas, donde cada alumno paga su enseñanza íntegramente. Las públicas, que son gratuitas. Y las concertadas, en las que el profesorado lo paga el estado, pero el alumno debe pagar una parte por “enseñanzas complementarias”. Éste último bloque lo forman muchos centros, la gran mayoría de titularidad religiosa, aunque también los hay laicos (de propiedad particular o de empresa). Las cuotas a pagar son asequibles (no olvidemos que la partida más importante de gastos, el profesorado, lo asume el estado) y ofrecen instalaciones atractivas y cercanas. Las órdenes religiosas en este país siempre tuvieron fuerte presencia en la enseñanza y muchísimos centros dedicados a ella. Recordemos también que durante todo el período de dictadura fue campo abonado para ellos. La religión y la política formaron un matrimonio perfecto donde se retroalimentaban mutuamente. Aún ahora no se piense usted que no quedan lazos afectivos entre ambos. A pesar de intentar separarlos, siempre encuentran el momento para salir a cenar juntos y acabar en la cama. Este idilio queda patente en las leyes educativas que van editando. 

Bien, como le decía, cuando el gobierno decidió estos conciertos esgrimió el argumento de que se necesitaban muchas plazas escolares, y claro, valía la pena aprovechar todas las instalaciones ya funcionando, pagarles lo pactado, y no tener que construir de nuevo las escuelas que faltaban porque era una inversión grande e innecesaria. Aparte de los planteamientos ideológicos para defender la escuela pública como eje único en la educación, esta amalgama escolar no tendría más importancia si cumpliese su cometido con ecuanimidad. Pero no. A las escuelas públicas pueden ir todos, pero a los centros concertados sólo aquellos que los papás deciden (y pueden pagar) y la dirección da su beneplácito. Como usted puede imaginar, los chavales no quedan repartidos por igual. Aunque los maestros los pague todos el gobierno, tenemos escuelas con un 100% de hijos de inmigrantes, otros con el 80% y otros con el 5%. Los autóctonos trasladan a sus hijos de centro o de municipio, quedando reducidos a guetos algunos colegios.





Los defensores de este sistema se acogen al derecho de elección de los padres sobre la escuela para sus hijos, olvidando que mientras haya cuotas que pagar, la elección no es tal para los pobres. Así, los niños autóctonos no suelen tener por compañeros a niños negros o árabes.  Si con el mismo físico fuesen hijos de algún jugador de baloncesto de la NBA o de algún futbolista famoso, el tono “negro teléfono” de la piel queda excusado y casi diluido inmediatamente. Pero no, no se mezclan porque sean negros o árabes, sino porque son pobres. Lo que da mucho que pensar, porque esta segregación escolar, no se queda sólo en la escuela. Cuando salen de la escuela no hacen deporte con el resto de chicos del pueblo. Aquí, si los niños practican fútbol, baloncesto, voleibol,… o cualquiera que sea, deben estar federados para poder hacer sus competiciones. Estar federado significa pagar una cuota, además de la vestimenta y complementos. Ya topamos de nuevo con lo imposible. ¿Cómo va a destinar una familia 50€ a que el niño juegue dándole patadas a un balón, cuando enviando ese dinero a su país, la familia que quedó allá en la miseria comerá durante un mes? O simplemente, podrán comer ellos aquí. ¡Ni le explico lo que complica el tema si es una niña! 

Al problema económico hay que añadir el de género, pues el rol femenino pasa por cuidar a los hermanos pequeños y ayudar a mamá en las tareas de casa. El deporte no ocupa un lugar precisamente destacado en el ranquing de actividades femeninas. Tampoco se encontrarán en otras actividades extraescolares. Unos irán a clases particulares de inglés, de piano, de taekwondo o de ballet. Llegarán a casa para hacer los deberes conectados a Internet y si queda un rato libre (cosa difícil con la vorágine de actividades a que los apuntaron), jugarán en su cuarto con la Play-station. Los otros jugarán en el parque hasta que anochezca, algunos irán a la biblioteca pública como única  ayuda a los deberes, y al llegar a casa, seguramente mirarán un rato de televisión, donde las celebrities discuten eternamente por naderías y el despliegue publicitario les irá mostrando sin descanso todo aquello que ellos no se podrán comprar. Y así hasta el día siguiente, en que por la mañana volverán a su escuela de pobres y seguirán el ciclo discriminatorio que entre todos hemos fabricado. Ya ve usted Habanera cómo la segregación se va perpetuando para ellos en tiempo y espacios.




No es fácil gestionar el puzzle social que conformamos este pueblo, es cierto. Pero creo que en temas como el escolar, no lo estamos haciendo nada bien. Sabemos que si la educación no la basamos en la igualdad, no conseguiremos en un futuro ciudadanos que se miren como iguales. El problema es que la diferencia es temida en esta sociedad de mira estrecha. Parece que la verdad y lo correcto sólo es lo nuestro.

Pero también le digo que con todo este escenario que le explico, es un lujo pasear por mi pueblo. Que las plazas se llenan de niños que juegan, de hombres que charlan, de mujeres que comparten confidencias y se ríen. En definitiva, se llenan de vida. Que mires dónde mires hay colores, en los rostros, en los vestidos, en los turbantes, en los zapatos. Que puedes chuparte los dedos comiendo un cous-cous o un kebab marroquí, una samosa del punjab, un thieboudienne senegalés, un tapado hondureño o unos calamares andaluces. Que mientras caminas te van llegando frases en mandinga, en urdú, en bámbara, en árabe, en wolof,  en punjabí, en andaluz, en fula, en rumano, en amazig, en yaana,… como si estuvieses ante un aparato de radio en el que vas cambiando constantemente de emisora que conectase en cada momento con un rincón del planeta.

He tenido la suerte de trabajar desde hace años con y para personas inmigradas, y le digo que he aprendido muchísimo. Me han hecho una capacitación fabulosa, ayudándome a salir un poco de este analfabetismo cultural en el que tan confortable y convenientemente nos hemos instalado. Han provocado ganas de conocer, de saber, de entender la diferencia. Y eso es fantástico, Habanera. Te sientes crecer un poquito. Vivir aquí es como un constante paseo por el mundo, y vale la pena aprovecharlo al máximo, ¿no le parece?. La invito a pasearlo conmigo, aunque sea en la distancia.

Hoy le mando un gran abrazo multicolor.

Vicentita



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11
Carta 12ª: Carta nº 12
Carta 13ª: Carta nº 13
Carta 14ª: Carta nº 14
Carta 15ª: Carta nº 15