lunes, 8 de mayo de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (15)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, Lunes 8 de mayo de 2017



S.O.S. LA GUERRA CULTURAL


Querida amiga Vicentita:

Agradezco y me nutre, como siempre, tu correspondencia. Me impacta la visión que me das de las realidades de la educación en tu país, no sólo sobre las desigualdades en el acceso al derecho universal tan vilipendiado en las sociedades capitalistas, sino por los retos que establece la formación de  nobles valores en los alumnos en un entorno  que promueve, por origen, el individualismo, el egoísmo y por ende, la falta de solidaridad. Al respecto te comento que no obstante los logros alcanzados en Cuba y del socialismo imperante, las consecuencias de una sostenida guerra cultural encubierta y al descubierto, establece a los cubanos, tanto maestros como a padres, notables complejidades a vencer. Respecto a lo que me comentas sobre la República, te comprendo y comparto el compromiso de no olvidarla jamás, a pesar de los esfuerzos que hace la derecha dominante por barrerla de la memoria histórica.

Cuba ha sido blanco de todo tipo de guerras, desde la económica hasta la militar, desde la bacteriológica y química, hasta la cultural y mediática desde el mismo triunfo de la Revolución. Al decir del historiador cubano Elier Ramírez, cito de manera textual: ”la guerra cultural es aquella que promueve el imperialismo cultural, en especial el de Estados Unidos, como potencia líder del sistema capitalista, por el dominio humano en el terreno afectivo y cognitivo, con la intención de imponer sus valores a determinados grupos y naciones” y agrega que “ es un concepto que, entendido como sistema, integra o se relaciona con elementos o términos que han sido de mayor uso como el de la guerra política, psicológica, de cuarta generación, smart power, golpe blanco, guerra no convencional y subversión ideológica”.





A esta nación, a esta isla, se le ha aplicado el compendio completo de estos tipos de guerra y “aquí estamos” gracias a la resistencia que el pueblo cubano le ha brindado a políticas altamente belicosas e intervencionistas. Sin embargo debo confesar que la guerra cultural puesta al servicio de la subversión ideológica complejiza el accionar de los profesores y padres en la formación de valores cívicos, patrióticos y culturales, aún en el contexto de una sociedad, que por naturaleza y ejecutoria, hace brotar de los hombres lo mejor de sí. Te puedo afirmar que no estamos fuera de la batalla. Hasta aquí llegan los artefactos simbólicos del capitalismo/imperialismo con cantos de sirena sobre las bondades de un estado de bienestar sustentado en la más feroz desigualdad social. Tal parece que marchamos al planeta americano, como diría el español  Vicente Verdú en su libro del igual título, “El Planeta Americano”.

La guerra cultural impacta sobre los modos de vida, las conductas, las percepciones de la realidad, los sueños, las expectativas, los gustos, las maneras de entender la felicidad y las costumbres y en todo aquello que tiene que ver con lo más común de la vida cotidiana. Ello  llega a los pueblos y al público receptor como agua para chocolate, en apariencia de manera natural e inocua. Así, a través de la invasión creciente de  productos de multimedia, la música, los videos juegos, el cine, la filtración de informaciones difamatorias sobre políticas o personalidades nacionales e internacionales y en especial con la imposición subliminal de que el capitalismo es superior y  todopoderoso, y ofrecer el afamado bienestar material al alcance de todos, tratan de desmovilizar las bases de la revolución cubana y de la izquierda a nivel global. Violan la soberanía de los pueblos, tratan de imponer un patrón de conducta social y personal y desmontar todo lo que constituya una alternativa a la hegemonía del capitalismo. La desigualdad expresa en los niveles y prioridades del desarrollo entre los países del  norte y el sur, hacen que estos últimos interpreten sus realidades a partir de la visión de los primeros.





En lo mediático además de desacreditar permanentemente los éxitos alcanzados por Cuba y a sus dirigentes, tratan de minar el apoyo popular, en especial de los sectores más jóvenes, a quienes bombardean con mensajes instigadores a la frustración y desapego a la historia, mientras promueven la realización de sus aspiraciones económicas y profesionales fuera de su país y que son desproporcionadas a las condiciones propias del desarrollo socio-económico cubano. Pretenden robar primero los sueños y proyectos de vida de los jóvenes profesionales y con posterioridad, el talento, el conocimiento que con tanto esfuerzo ha creado esta nación. Se aprecia en la conducta de algunos jóvenes una profusa moda en el vestir, en los modales, en su visión exuberante del desarrollo y el bienestar personal, quienes por demás muestran un comportamiento extravagante y ostentoso, ajeno a la idea de igualdad, modestia y solidaridad que caracteriza de forma predominante a la juventud. Se escuchan voces críticas de los logros y prioridad que el estado ofrece a la política social del país y hablan de privatizar, hablan hasta de privatizar los servicios de la salud y la educación.

Por la historia que ha vivido este pueblo, sólo son voces y señales, que se esconden en el uso de un lenguaje aparentemente economicista o sencillamente inocuo porque la inmensa mayoría de los jóvenes y de la ciudadanía aprecian y agradecen la seguridad que ofrece el socialismo. No obstante esas voces y conductas requieren de una estrategia de enfrentamiento o de abordaje inteligente, sereno, seguro y en ello se trabaja a través del sistema de la educación, en todos sus niveles, y de la promoción, disfrute y acercamiento a lo más noble de la riquísima cultura cubana. Este abordaje a la guerra cultural, recrudecida desde el restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, requiere de recursos económicos, talento en el diseño de textos, multimedia para la educación, software, labor mediática y acciones culturales autóctonas en la que prevalezca lo mejor de la cultura cubana y te aseguro que los esfuerzos son ingentes. En este empeño se alinean gobierno, organizaciones políticas, de masas y no gubernamentales.

Hoy se enriquece la agenda cultural y se intensifica la labor de las Casas de Cultura comunitarias, desde la capital hasta los más pequeños y recónditos pueblos a todo lo largo y ancho del país y se perfecciona, como baluarte trascendental en esta batalla desigual, el sistema de educación nacional, reconociendo que desde los primeros años de vida hasta los niveles superiores, es preciso incentivar los valores que  harán a esos alumnos, más tarde, hombres cultos y de bien. Este accionar se intensifica, pero siempre ha estado presente bajo la filosofía martiana que es preciso ser cultos para ser libres, verdad que se agigante en esta batalla desigual en lo económico, en lo material, no en el ámbito de las ideas.





Como puedes apreciar  desde la lejanía de nuestras fronteras geográficas compartimos inquietudes por el futuro de nuestros más jóvenes retoños que no es más que luchar por el futuro de nuestros países. En este esfuerzo no podemos, ni debemos cejar, porque nos convertiríamos en el planeta americano, que la guerra cultural nos presenta como única opción hegemónica.


Recibe un abrazo fuerte.
La Habanera




(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11
Carta 12ª: Carta nº 12
Carta 13ª: Carta nº 13
Carta 14ª: Carta nº 14






lunes, 24 de abril de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (14)

Correspondencia entre dos mujeres.


Salt, lunes 24 de abril de 2017



MI REINO POR NO REINAR



Qué alegría, Habanera, volver a saber de usted. Volver a contarnos cosas. ¡Cómo lo echaba de menos! No importa, sabemos de sobra que ni el tiempo ni la distancia es el olvido ¿verdad?. Siempre es buen momento para reanudar nuestras epístolas. Realmente tierna la suya. El título que le dio no podía ser más acertado, porque el futuro, nos guste más o menos, sea el que esperábamos o no, responda a nuestra lucha en mayor o menor grado,... está en las pupilas de nuestros niños y jóvenes. Está en sus manos, en sus mentes, en sus ideales.

Me habla de la educación en su país. De cómo es un tema prioritario para su gobierno y su pueblo. De cómo se han volcado desde hace tiempo en que la tarea de enseñar y la de educar vayan de la mano durante toda la vida. Creo que es un verdadero lujo para el ser humano.

Aquí, en mi tierra, es algo diferente. Para empezar, la gratuidad no pasa del bachillerato. Es una gratuidad salpicada de gastos, como el de libros y material por poner un ejemplo, que en muchos casos supone un presupuesto familiar elevado. También es cierto que cada vez más centros y asociaciones de padres y madres se organizan para aprovechar los usados y abaratar en lo posible estas partidas. La universidad no es ni de lejos gratuita, y a pesar de haber becas para familias con escasos ingresos no todos los chavales pueden acceder a los estudios elegidos. Si echamos una mirada rápida a nuestras universidades vemos cómo el perfil del alumnado no es el reflejo proporcional del de la educación obligatoria. La mezcla de orígenes de las escuelas primarias se va filtrando cada vez más, y llegamos a las aulas universitarias con muchísima menos diversidad, con el color casi como nota exótica. Este tema casi sería objeto de un monográfico, Habanera. ¡Hay tantas cosas por explicar sobre ello!.




Pero la economía en las aulas no es el único tropiezo. Me consta cómo los docentes, o al menos una buena parte de ellos, luchan diariamente por sus chicos y chicas. Por intentar transmitir valores, hacerlos personas pensantes y autónomas, que conozcan los términos igualdad, justicia, solidaridad, y tantos otros que cada vez más se van quedando en el tintero de ese egoísta “yo, mi, me, conmigo” que esta sociedad nuestra se encarga de pregonar cada día con menos disimulo.

Seguramente muchos papás y mamás mandan a sus hijos a la escuela para que aprendan mucho, saquen bien las cuentas, hablen inglés,… en fin, que adquieran muchos conocimientos. Pero la realidad es que, además de los números y el idioma, los docentes deben trabajar duro para educarlos en no ser racistas, en no ser machistas, en no ser intolerantes… en definitiva, en que no sigan el modelo que poco a poco se les va dando desde las esferas adultas. Sí, Habanera, un ejemplo de los temas a trabajar es que los muchachos vean a los de otras etnias y procedencias como iguales. Probablemente a usted le entre la risa al oírlo, porque ustedes conviven  en  armonía toda la gama cromática, desde el blanco albino al negro azabache, y no le debe entrar en la cabeza qué puede tener de diferente un negrito de un blanquito o un panchito a la hora de ser alguien ¿verdad?. Pues sí, aquí de momento no tenemos superada la diferencia de color. También debo decirle que desgraciadamente, estas personas están ligadas a unas economías más pobres, y eso, como usted debe suponer, no ayuda mucho a entablar igualdad. Ya ve, un gran reto ser docente, padre o madre hoy día. Como usted muy bien dice en su carta, el futuro está en sus pupilas. Por tanto nos toca trabajar para que sean ellos quienes salgan con estos valores arraigados y sean capaces de dar un giro a la historia. Usted y todos los compañeros que trabajaron duro en la campaña de alfabetización hace más de 50 años, así lo hicieron. No sólo se trató de enseñar a leer y escribir (que es muchísimo), sino de otorgar a la educación un lugar preferente en el pensamiento y los anhelos de las personas. Y eso sí que es capaz de mover una sociedad.




Veo poco la tele, pero desayuno con las noticias, y hay días que me arrepiento de no haber puesto la cadena de dibujos animados en vez del noticiario. A veces el comentarista da una vuelta rápida a un mundo convulso e incongruente, que no reconozco. Hay momentos en que creo que me fallan hasta las nociones de geografía; ya me cuesta saber quién está en guerra con quién, qué motivó a quién para hacer qué, dónde van quienes no tienen dónde ir, qué político robó a quién y dónde, ...¡hay tantas cosas que ya no se pueden situar en un mapa!

Parece que el mes de abril nos trae días de recuerdos a ambas. Aquí el 14 de abril lo recordamos (cada vez menos, eso sí) como el día de la República. Le explico. Este país llamado España es un reino. Como su propio nombre indica, un reino es un estado cuya organización política es una monarquía. Yo el tema de los reyes, la verdad es que nunca lo he tenido claro. Cuando fui consciente que los únicos que valían la pena eran los Reyes Magos, y encima no existían, me reafirmé en mis tesis. Con mis cortas luces, no llego a entender cómo un jefe de estado puede estar capacitado para serlo por el sólo hecho de que tu papá también lo fue. Y lo que es peor, que a los habitantes de ese estado sean ninguneados indefinidamente al no poder decidir si les parece bien o no su representante, y de darse el caso, decidir su cambio. Cuando de pequeña me explicaban en religión lo de la ciencia infusa  (conocimiento no adquirido mediante el estudio, sino atribuido a factores sobrenaturales) pensaba que era un suertudo a quién le tocase tal atributo, y pedía fervorosamente a ver si en algún momento me podría llegar un poquito a mí, antes de que el profesor preguntase toditos los montes, ríos con sus afluentes por derecha e izquierda (por lo visto kit bàsico de supervivencia cultural), cordilleras y capitales mundiales; las leyes de física; la tabla periódica de elementos químicos, o en el peor de los casos, las declinaciones de latín. Pero no, no llegó, y ya vi claro que este asunto de lo infuso era pura patraña. Que solamente horas de memorización y resolver cientos de ejercicios y problemas llevaban la cosa a buen puerto. Llegadas aquí me asalta una duda, ¿no será que los reyes la tienen y toda para ellos esa dichosa ciencia infusa?. Igual hay algún tratado divino que desconozco por el cual se les otorgó al inicio de los tiempos, y se va traspasando hasta día de hoy.  De lo contrario no se explica que alguien, por pura descendencia, se le otorgue  la capacidad y el talento necesarios para ser un mandatario.




Y sigo con el tema. No soy nada buena en historia, pero me gustaría hacerle un breve resumen de este capítulo de la nuestra para situarla en el tema de la realeza. En España acabó la larga monarquía de los Borbones el 14 de abril del 1931; fecha en que el pueblo movilizado proclamó una República que intentaría dar al país un giro económico pero sobre todo social, que buena falta le hacía, tras los tantísimos años de inmovilismo y fosilización feudal. La República de los Maestros fue llamada por algunos aquí en Cataluña. Pero todo se acabó en seco con el golpe de estado de Franco y la  posterior guerra civil. Ya le conté en una ocasión que los dos bandos eran “los nacionales” y “los republicanos”. Bien, acabó la guerra, y fue el momento del cambio de régimen: se olvida la monarquía, la república y pasamos a ser una “democracia orgánica”. Sí señora, así como suena. Los años de dictadura franquista están catalogados como democracia orgánica. Lo recuerdo perfectamente porque en el colegio nos lo teníamos que saber de memoria, y como por democracia no nos venía nada y por orgánica menos, a veces cometíamos algún inocente error al decirlo. Error que disciplinadamente era corregido copiando 500 veces el concepto. No se te volvía a olvidar en la vida y, aunque seguíamos sin entender de qué se trataba, al menos lo podíamos recitar de corrido y no provocar afrentas en público. Y así tuvimos 40 años de “democracia orgánica” hasta la muerte del dictador. Seguramente éste habría sido un perfecto momento para erradicar la monarquía del país, puesto que ya nos habíamos saltado alguna generación de Borbones sin ejercer y no los echábamos especialmente de menos, y restablecer la legalidad republicana borrada por la fuerza de las armas. Por otra parte, habría sido un pequeño gesto de impartir justicia para con la otra parte de la población, la republicana, que paciente y estoicamente había aguantado tantos años ayudando a levantar un país bajo un régimen no previsto ni querido. Habría sido como el premio de consolación de los perdedores, ¿no le parece? Pero no. The Franco's Team jugó muy bien el partido. ¡Qué digo el partido!, la prórroga y el campeonato. A pesar de perder a su capitán, fueron capaces de componer rápidamente el nuevo régimen devolviendo al terreno de juego el rey, hasta ahora en el banquillo de los gobernantes suplentes. Y así, en un abrir y cerrar de ojos, volvimos a tener la familia real ocupando palacio, televisiones, revistas del corazón y sueldos de representación para todos sus componentes.




Pues mire que no hemos tenido suerte. Los que no nos gusta reinar ni que nos reinen, ahora tenemos dos reyes y dos reinas. (En mi pueblo dirían: “si no quieres caldo, ¡tres tazas llenas!) Le cuento, siempre desde mi humilde punto de vista de persona, de mujer, de ciudadana y de  observadora; ya sabe, lejos del gran conocimiento. Resulta que el rey que teníamos tuvo un buen bajón en popularidad y querencia del pueblo debido a algunos temas. Parece ser que había tenido algún devaneo amoroso; que su hija mediana entraba al juzgado acompañando a un marido defraudador y corrupto condenado a prisión,… en fin, esas cosillas tontas que pueden pasar en cualquier familia, pero que cuando la familia es la real, queda muy feo. Los modelos patrios y católicos; las referencias de rectitud y buenhacer quedan desdibujadas y el pueblo confuso. Una confusión que se tiñe de indignación cuando corren noticias “soto vocce” que para pagar el silencio de las aventuras extramaritales se utilizan fondos del estado, osea los fondos públicos, los del pueblo llano. Te queda la sensación de ser un niño a quien su papá le ha roto la hucha del cerdito de barro, donde hacía tanto tiempo que iba metiendo las propinillas del abuelo y las de hacer los recados; para irse al bar y perderlas tomando cervezas con los amigotes. Total, que este rey abdicó y su hijo pasó a ser el nuevo rey, aumentando así la familia regia. Pero como por lo visto estos cargos, aparte de venir por sangre y contemplarlos la santa constitución, vienen de la mano de Santa Rita (lo que se da no se quita), pues así, como por ensalmo, ahora los mayores han pasado a ser rey y reina eméritos y el joven y su esposa, los monarcas en activo.




Pero amiga Habanera, en un país que atraviesa unos momentos crudos de intolerancias y desencuentros; en el que las más básicas reglas democráticas se están yendo a pique; en el que pedir la opinión a las personas se convirtió en delito, en donde los principios éticos se van esfumando y las diferencias entre pobres y ricos es abismal y creciente… resulta que a los monarcas sólo se les ve pasando revista a los desfiles militares (supongo que controlando si algún soldado perdió la boina o si la cabra de la legión ya aprendió un nuevo paso de baile); y en las grandes recepciones oficiales, donde el glamour de las féminas marca el éxito del encuentro. Parece ser que nuestra nueva reina queda siempre con buena nota en estos eventos, que es una mujer  muy guapa, muy elegante, muy moderna y muy inteligente. Pero fíjese usted que todas estas cualidades no sirven de nada para abolir una ley sálica aún vigente, por la que sube al trono siempre el varón en caso de haberlo. No importa el lugar que ocupe en la saga, las capacidades que tenga, ni las ganas,… nada importa. Ser hombre es su único e indiscutible pasaporte al poder. Ya ve, ni siendo reina se libra una del ninguneo de género.

He tenido unos días de fiesta, y he tenido la gran suerte de poder caminar largos ratos al lado del mar. He seguido una ruta preciosa, donde los colores y los olores de la naturaleza han estallado descarados inundando cualquier rincón y haciendo un camino espectacularmente hermoso. Mientras caminaba, pensaba que es el mismo camino que tuvieron que seguir miles y miles de personas republicanas huyendo del fascismo y de la guerra. Que no encontraron flores a su paso, ni caminito asfaltado, ni barandillas para proteger a los niños. Era un exilio triste, penoso y de destino  incierto, pero que sabían como única salvación. No, la República no se merecía eso.




En fin, amiga Habanera, ¿qué más le puedo decir sobre nuestra situación monárquica además de que es impermeable a las opiniones e inmune a las urnas?  Sencillamente, que daría mi reino por no reinar.

Como siempre, todo lo que le cuento va envuelto en un inmenso y cariñoso abrazo.


Vicentita



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.


Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11
Carta 12ª: Carta nº 12
Carta 13ª: Carta nº 13



miércoles, 19 de abril de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (13)

Correspondencia entre dos mujeres.





La Habana, martes 18 de abril de 2017




EL FUTURO EN SUS PUPILAS



Vicentita, cuanto tiempo sin conversar contigo... Te aseguro que he extrañado nuestra correspondencia. A través de tus cartas he aprendido mucho de tu Catalunya querida, sus costumbres y en especial de su cultura y condiciones socio económicas. Me disculpo por mi largo silencio.

El pasado 4 de abril, toda Cuba amaneció más temprano que de costumbre. Alrededor de las 6:30 de la mañana me hizo saltar de la cama la conversación de varios niños que pasaban por los bajos de la ventana de mi dormitorio, quienes discutían sobre quién intervendría primero en una actuación coral que programaban presentar en la escuela. A mi vecinita de 7 años, la mama la convencía cariñosamente que el lazo que debía llevar en las trenzas era color blanco, en lugar del rojo. Así se sucedieron una tras otras las señales de que era un día especial y en efecto así fue.

Me percaté que era el 4 de abril, día de los pioneros cubanos, nominación derivada de la voluntaria membresía de los escolares de la enseñanza primaria, o sea de los niños de 6 a 11 años, en la Organización de Pioneros José Martí, fundada en igual fecha de 1963.
  
Muchos recuerdos se agolpaban en mi mente. Recuerdo que ya se había vencido el analfabetismo en Cuba y poco a poco, el derecho y el acceso a los estudios, que había sido privilegio de pocos, se iba haciendo realidad universal a lo largo y ancho de la Isla.

En lo personal había tenido la experiencia de participar, con sólo 14 años, en la campaña de alfabetización, lejos, pero muy lejos de mi lugar de residencia. De La Habana viajé hasta las intrincadas montañas de Sagua de Tanamo, en el extremo oeste del país.





A mi regreso, recuerdo que tuve la sensación de haber vencido a un feroz enemigo en una campal batalla cuerpo a cuerpo. Y era cierto. El ejército de lápiz, cartilla y manual, del que formé parte, había vencido no sólo al analfabetismo sino a la ignorancia sanitaria y a enormes prejuicios.  Empezábamos a salir de una época oscura. Vino a mi mente que la maestra que me conducía a la familia que debía alfabetizar recorrió siete bohíos, típica casa rústica hecha de tablas de palmas y guano , y no me aceptaban por ser mujer. Sólo en la octava casa me aceptaron y realicé mi sueño de alfabetizar. Hubo que continuar bregando duro para alcanzar el sueño martiano de ser un pueblo culto.

Viajando con el recuerdo por aquellos tiempos, me animé y llegué a la Primaria Fabrizio Ojeda, donde mi nieta cursó sus estudios primarios, y me encontré con un verdadero festival de la alegría y un canto al futuro. Allí estaban reunidos para la celebración todos los profesores, los niños, los padres, abuelos y amigos de las familias. Recordaba con nostalgia que mi nieta, en su momento, cantaba, bailaba y recitaba en estos actos y a la vez vino a mi mente el trabajo comunitario que hicimos los jóvenes en 1963 para que los niños tuvieran su propia organización. Ya nosotros teníamos nuestra federación universitaria, la unión de estudiantes secundarios y la unión de jóvenes comunistas. 

Como todos los años, se dio inicios al acto con la entonación del Himno Nacional, presidido por la bandera. A continuación, se entregaron los diplomas a los alumnos de segundo grado que acreditaba “Yo sé leer”, a continuación se les entrego la pañoleta azul a los niños de primer grado y a los de cuarto se les entregó las de color rojo, en  sustitución de las que portaban. Recibieron diplomas los alumnos más aventajados por sus resultados académicos y por su participación en competiciones con otras escuelas de conocimientos, temas culturales y deportivos. Los maestros recibieron el homenaje de sus alumnos y de inmediato un niño de ocho años, disfrazado como un minúsculo payaso, hizo de maestro de ceremonias para dar inicio a la parte festiva de la actividad.





Allí quedé detenida en el tiempo, contemplando a las niñas con sus uniformes de blusas, faldas rojas, y pañoletas rojas o blancas. A los varones los distinguen el uso de un pantalón corto o largo según el grado y el uso de la camisa blanca, en lugar de la blusa. Todos limpios, bien arreglados, visiblemente saludables y un brillo indiscutible de alegría y seguridad en sus miradas. Allí estuve embebida de la algarabía de sus sonrisas, de la tranquilidad y regocijo de los padres, familiares y amigos de los niños que vivían otro momento de esa estación escolar, llamada enseñanza primaria.

Estos niños, como todos los docentes en el país, cuando llegan a las aulas el primer día de curso, encuentran en sus pupitres la base material completa de estudios. Así es curso tras curso hasta que concluyen los estudios universitarios. Las preocupaciones de padres y alumnos giran en torno al aprovechamiento docente, la asistencia a las actividades colaterales de sus hijos y garantizarles refuerzos docentes extra clases. No tienen que preocuparse del pago, porque todo es gratuito, ni ahorrar para los futuros estudios universitarios. ¡Cuanto se ha avanzado y cuanto se sigue trabajando por alcanzar el más alto nivel de calidad del sistema de enseñanza cubano! Por eso pensé, “qué privilegio para esta pequeña nación, en vías de desarrollo, que sus hijos estudien hasta el infinito”, un derecho que alcanza hasta a los abuelos, que cuentan con la Universidad del Adulto Mayor, donde dan calidad intelectual a sus años.





Es cierto que todo no es perfecto, que los retos continúan.

Hoy se acomete a lo largo y ancho del país la restauración de las escuelas de la enseñanza media y superior, dañadas por el impacto de una larga crisis económica. Se trabaja e invierte con el interés de modernizar el material de estudios y se convoca a estudiantes asistentes de niveles superiores para que cubran los vacíos que dejan algunos profesores que emigran hacia otras labores en busca de mayores ingresos. Todo ello como parte de una política de gobierno para lo cual se amplían las partidas de inversión del presupuesto nacional con el fin de desarrollar aún más el sistema de educación con que cuenta y se prestigia este país.

Allí estuve por un par de horas disfrutando del privilegiado espectáculo cultural de los niños. Hablé con algunos de los alumnos. Unos me dijeron que querían ser médicos, otros maestros, cantantes, arquitectos, enfermeras, como su mamá o papá. Todos tienen un sueño para cuando “sean grandes” y en sus pupilas danza el futuro con la seguridad del sol que nos calienta y alumbra.





Aquí no hay atentados de adolescentes contra amiguitos de sus escuelas. No hay agresiones ni con armas de fuego, ni de otro tipo. Tampoco drogas, ni sustancias sicotrópicas y se trabaja de manera multidisciplinaria para que no lleguen y lastren su normal desarrollo.

De regreso a casa, enciendo el televisor y veo, ya sin asombro, que las noticias internacionales continúan informando de las inversiones en la guerra por parte de los países poderosos, de los recortes neoliberales en las partidas de política social y de otros, para destinarlos a las armas y de los estragos del hambre y la miseria que abundan en este mundo nuestro. 

Retorné a la experiencia vivida por el día de los pioneros cubanos y me repetí, como otras tantas veces, qué privilegiados son los niños y jóvenes cubanos y cuanto precisamos de la paz para que continúen con el futuro seguro en sus pupilas. 

Hasta la próxima, te hago llegar un fuerte y fraternal abrazo.

Tu amiga que te estima,
La Habanera


(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.


Si es la primera carta que lees puede ser que te interese ver el histórico de la correspondencia:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1
Carta 2ª: Carta nº 2
Carta 3ª: Carta nº 3
Carta 4ª: Carta nº 4
Carta 5ª: Carta nº 5
Carta 6ª: Carta nº 6
Carta 7ª: Carta nº 7
Carta 8ª: Carta nº 8
Carta 9ª: Carta nº 9
Carta 10ª: Carta nº 10
Carta 11ª: Carta nº 11
Carta 12ª: Carta nº 12




viernes, 24 de marzo de 2017

DIARIO DE RODAJE EN HAITÍ - Último capítulo


Esta misión, como todo en la vida, llegó a su fin. Hemos conseguido el objetivo de realizar todas las filmaciones, aquí en Haití, para el documental “Leo a la vida”. Parte fundamental del proyecto. Llegamos casi al final de la producción y nos espera, en adelante, todo un camino arduo: la postproducción, promoción y difusión.

Aquí en Haití, la experiencia no ha podido ser mejor. Además de realizar nuestro trabajo, hemos podido conocer un poco la singularidad de este hermoso país, hacer buenas amistades con las haitianas y haitianos, y como no, nos llevamos en nuestro corazón el haber compartido con nuestras hermanas y hermanos del equipo de la Brigada Educativa Cubana, que son ya para nosotras como de nuestra familia, todo el trabajo y los buenos momentos vivido juntas.

Hoy nos ha invitado el Embajador de Cuba en Haití, el Sr. Luís Castillo, a visitarlo en su mismo despacho de la embajada, para preocuparse por la realización de nuestro trabajo y nuestra estancia en Haití. Un gesto que le honra y que hemos querido agradecerle haciéndole entrega de un ejemplar del libro “De América soy hijo...”, escrito por nuestra querida Leonela Relys y que editó La Guerrilla Comunicacional.




El Sr. Castillo nos ha dedicado dos intensas horas de conversatorio, donde hemos podido comprobar su alto nivel de conocimiento en geopolítica internacional, así como, su interés por el desarrollo del proceso de independencia que Catalunya está llevando a cabo. Para nosotras, es el tipo de reunión donde una sale con el convencimiento de haber aprendido más de política internacional que en una clase magistral en la universidad. Pero, ante todo, salimos de la embajada agradecidas de la preocupación de una persona por nosotras y nuestro humilde trabajo.




Después de la visita a la embajada, nuestra familia cubana nos tenía preparada una cena espectacular, música y bailoteo, clases de bailes para sordas de pie como yo, risas, anécdotas, en definitiva, una despedida llena de amor, de amor sin condición, típico de las cubanas y cubanos, por que son así, amor y revolución.




Un pequeño detalle. Cuando estábamos en la casa residencia de la Brigada Educativa Cubana ha entrado un pajarillo chiquitito, que parecía no saber salir de la casa. El compañero Dayán lo ha agarrado con cariño y lo ha dejado volar libremente, sin temer a chocar con ningún cristal. En ese momento, Lola me ha comentado: “Estoy segura que ese pajarillo era Leonela, que ha querido estar hoy aquí con todas nosotras”. (Sin comentarios).

Nos vamos de Haití alegres por una experiencia excepcional. Mañana, cuando el avión levante el vuelo y empezemos a dislumbrar de nuevo todo el relieve de este pequeño país, grabaremos en nuestra retina todo ese paisaje, en nuestra mente lo vivido y en nuestro corazón a las haitianas y haitianos, a los cubanos y cubanas. 

Nou pwal wè byento, paske pi bonè ke pi ta, chemen nou an ap rankontre ankò.



Julio SuárezDiario de rodaje en Haití han sido unos textos que no tenían más pretensión que el informar de nuestro trabajo de filmación del documental "Leo a la vida", en este país y comentar alguna singularidad de este hermoso país.







jueves, 23 de marzo de 2017

DIARIO DE RODAJE EN HAITÍ - Capítulo 5


Estos últimos días el ritmo de trabajo ha sido muy intenso. Viajamos a provincias, más concretamente al Districto de Jacmel. Allí visitamos un punto de alfabetización, en la comunidad de Lavanno, donde realizamos la filmación de dos entrevistas e imágenes de recursos.




Me llevé la grata sorpresa de que las dos mujeres entrevistadas, una facilitadora y una mujer letrada a través del método “We, mwen kapab” (Yo, sí puedo en Creol), contestaron muy bien a las preguntas, con una seguridad que no había detectado en las entrevistas de Nicaragua y Venezuela. La Sra. Lorantha Jean Louise, mujer campesina de facciones muy marcadas, me agradó su saber estar sin tener ninguna pena por colocarse delante de una cámara. La observaba, mientras respondía a las preguntas, intentando imaginarme su vida. Y me alegraba por ella, aunque ya en una edad avanzada, había conseguido aprender a leer y a escribir.




Por el camino a Jacmel, hemos descubierto un Haití que no me esperaba. No sé por qué pero siempre tendemos a imaginarnos las cosas como no son y, al final, siempre la realidad, te supera. Haití es muy montañoso y sorprende ver como en las laderas de las montañas, de grandes y empinadas pendientes, las haitianas y haitianos trabajan la tierra. 




Hoy hemos vuelto a trabajar en Petionville. Nos faltaban dos entrevistas, más sus imágenes de recurso, para acabar todo el rodaje. Y así ha sido. Tenemos todo el rodaje realizado y no podemos estar más contentas. El trabajo de apoyo de la Brigada Educativa Cubana ha sido primordial. No sólo nos han dado apoyo, han trabajado con nosotros en la producción, nos han acompañado en todas las circunstancias y han sido una compañía inmejorable. Ellas nos comentaban el otro día que los haitianos tienen el ser serviciales como un rasgo innato. Y nosotras, hemos comprobado una vez más que, los cubanos y las cubanas, tienen el carácter solidario de forma natural, propio.




Hemos acabado el rodaje y aún nos sobra un día, el cual dedicaremos a realizar una visita al Embajador de Cuba en Haití, Sr. Luís Castillo que, muy amablemente, nos ha invitado a su despacho para conocernos y preocuparse por nuestro trabajo y estancia en Haití. Después, como no podía ser de otra manera, compartiremos el poco tiempo que nos queda con las compañeras y compañeros cubanos y haitianos.

A modo de reflexión, ya que no tengo los argumentos necesarios por el poco tiempo que hemos estado aquí, me gustaría comentar algunas consideraciones que bailan por mi cabeza en referencia a este país: 

Me he informado de que existen en este país más de quinientas ONG's. ¿Qué hacen? En Haití no existe el agua potable. No existe alcantarillado ni gestión alguna de los residuos. Tienen un problema grave de salubridad. En las últimas elecciones se presentaron más de cincuenta partidos diferentes, ¿de verdad que había más de cincuenta propuestas y programas electorales diferentes? El caos vial es patente. Observo varias casas, enormes, inmensas, con más de ocho habitaciones, justo al lado de una ladera llena de pequeñas viviendas con el techo de zinc, sin luz y sin agua. Hay haitianas y haitianos que no comen o comen una vez al día, mientras UNICEF realiza una convención en un hotel de la ciudad, con buenos banquetes para los invitados internacionales. Hay niñas y niños que recorren algunos kilómetros para llegar a la escuela, otros llegan en Audi, Porsche y Mercedes. La sanidad es un 85% privada. La gran mayoría de haitianas envían a sus hijos a la escuela más cercana posible, la minoría los envían a estudiar a los EEUU. La gran mayoría va a pie,  otra mayoría inferior en pequeños vehículos adaptados para transportar gente y la minoría van armados en su propio gran vehículo. La religión y sus empresas están por todas partes, pero ni dios obra milagro alguno aquí. 

Sin embargo, hay una cosa de las haitianas y haitianos que no puedo dejar de admirar: su sonrisa.



Julio SuárezDiario de rodaje en Haití es un texto que no tiene más pretensión que el informar de nuestro trabajo de filmación del documental "Leo a la vida", en este país y algunos comentarios respecto a su situación actual.